Viernes 24.05.2013
| Actualizado 08.29
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HOY EN DíA YA QUEDAN MUY POCOS capaces de identificar esta fotografía que forma parte de la colección de José Guitián. La imagen podría corresponder perfectamente a cualquier villa de cualquier punto de Galicia, a juzgar por la galería que se intuye entre las casas del segundo plano.
Sin embargo, se trata de una de las entradas de Compostela, concretamente la que conduce al corazón del casco histórico desde la carretera de Pontevedra. Es decir, que estamos en pleno Camiño Novo, más concretamente en la zona que hoy se corresponde con la avenida de Rosalía de Castro, antes de llegar al cruce de la plaza de Vigo.
Si días atrás hablábamos de la panadería que existió en la zona, antes de que el Ensanche se extendiera hasta este punto, hoy nos encontramos con un antiguo bar, La Cepa, que también existió en la zona, y que aparece en primer plano a la derecha.
Era la tradicional tasca con sus bancos en el exterior, porque en aquellos tiempos los parroquianos sí que podían salir con sus bebidas a la calle sin tener problemas con la ordenanza de ruidos. Y no había botellones, porque el vino se vendía en chatos o a granel, y las botellas las llevaban los propios clientes para que se las llenaran
Hoy en día este espacio es ya plenamente urbano, pero décadas atrás, como refleja la imagen, era el extrarradio de la ciudad, un barrio apartado, como se aprecia en la fisonomía de las viviendas.
El crecimiento económico que se produjo a partir de mediados de la década de los sesenta dio lugar a la expansión de la Universidade, y el Ensanche que nació en el entorno de la plaza de Galicia se fue extendiendo hasta acabar por llenar también estas zonas periféricas, incorporándolas al casco urbano, y dándoles un ambiente completamente distinto, con la llegada masiva de los estudiantes y la apertura de nuevos establecimientos destinados a dar servicio a sus demandas.
vestigios literarios Toda esta zona sur de la ciudad está estrechamente vinculada a la vida de Rosalía de Castro, y de ahí que sucesivas corporaciones municipales decidieran, primero, darle su nombre a la avenida, y después colocar un monumento de homenaje en la plaza de Vigo.
En esta parte de la ciudad estaría la casa en donde vino al mundo Rosalía de Castro, en unas circunstancias sobradamente conocidas, y así quedó reflejado en el callejero.
Según recuerda el fotógrafo José Guitián, la casa en cuestión sería una de las situadas precisamente detrás de la taberna que se aprecia en la fotografía. De esta forma, la imagen pasa a tener un doble valor, por un lado histórico, pero también literario.
