Sábado 25.05.2013
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Las jornadas se abrirarán a las 11.00 horas con una conferencia titulada La importancia del acogimiento y su lugar en el sistema de protección, a cargo de Jesús Palacios, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad de Sevilla e investigador sobre maltrato infantil, institucionalización, acogimiento familiar y adopción.
A las 12.30 horas, habrá una mesa redonda sobre los retos educativos en las familias acogedoras, en la que también participará Jesús Palacios.
En esta mesa redodonda, la psicóloga y terapeuta familiar, y directora del Centro de Atención Familiar e Infantil de Santiago, Ana Paula Martínez Iglesias se centrará en el papel de las familias acogedoras como tutores de resiliencia.
Por otro lado, María Elena Rodríguez Borrajo, psicóloga y psicoterapeuta infantil y directora de Alén, centro de atención psicológica a la infancia de A Coruña, presentará una ponencia titulada La resilencia en los niños y niñas acogidos. ¿Qué necesidades y recursos específicos tienen?
Por último, Mónica Permy. Psicóloga especializada en interevención familar y directora general del centro de asesoramiento y terapia familiar de A Coruña, Meniños, hablará de cómo ayudar a las familias acogedoras en el proceso de acogimiento. Desde la organización de las jornadas explican que en la reunión se trataran las diferentes actuaciones y las posibles respuestas "que debemos poner en práctica para que los menores de 0-3 años no ingresen por defecto en los centros de menores, sino que por derecho sean derivados a familias de acogida. Además, recuerdan "que hace 2 años se hizo otra reunión de este calibre y hasta la fecha se han conseguido logros, pero no los suficientes, aunque sí los necesarios para que los bebés de renuncia y abandono vayan directamente a familias de acogida que voluntaria y gratuitamente los cuidan hasta que son dados en adopción".
Por otro laco, consideran "necesario que los centros se cierren paulatinamente, porque los informes demuestran que institucionalizar a los niños es a todos los efectos condenarlos a una vida sin esperanza. Crecen con muchas carencias y no se forman como personas", insisten.
