Miércoles 19.06.2013
| Actualizado 20.26
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LA SITUACIÓN en la que se encuentra la parcela de la empresa Casal Cotón en Lavacolla continúa dando lugar a la polémica. Tal y como adelantaba hace unos días este periódico, esta parcela, que la empresa había adquirido para la ampliación de sus instalaciones con un nuevo acceso, se ha visto afectada por la denegación del permiso de demolición de un inmueble que se encuentra en ella.
En el año 2000, cuando adquirió esta parcela, la citada edificación explicaba que se incluyó en el catastro como ruinosa, y como tal abonaron los impuestos correspondientes.
Sin embargo, cuando a mediados de 2010 solicitó la licencia para la demolición, el Ayuntamiento se la remitió a la Xunta para su aprobación, y en 2011 se le comunicó que no podía efectuar este derribo por "la relevancia del núcleo de Lavacolla", y por la proximidad del Camino Francés a su paso por la parroquia.
Dos argumentos que la empresa considera ilógicos, ya que se han concedido licencias para otro tipo de naves, y además el inmueble se encuentra fuera de la zona de protección del Camino, que establece una franja de 30 metros, y la casa está a 150. Además, destacan, a menos distancia hay construidas otras naves industriales.
recurso de alzada. Frente a esto, señalan, interpusieron el correspondiente recurso de alzada en el año 2011, contra el Ayuntamiento y la Xunta, recordando que la edificación había sido declarada ruinosa en el Catastro.
"Y nueve meses después, no nos han contestado", denuncian, salvo a través del comunicado de respuesta remitido por la administración autonómica a los medios de comunicación cuando se hizo pública la protesta de la empresa.
En esta respuesta señalaban que la construcción no estaba en ruinas y era susceptible de ser rehabilitada, algo que la empresa rechaza recordando que en su momento consultó con arquitectos sobre esta posibilidad, y les contestaron "que no merecía la pena".
En cualquier caso, denuncian que nueve meses después siguen esperando una contestación oficial, para saber a qué atenerse legalmente, ya que lo único que hay hasta ahora es solo silencio administrativo, en lugar de una argumentación frente al recurso de alzada presentado el pasado mes de junio. Incluso remitieron un escrito a la Presidencia del Xunta reclamando que se atendiera de una vez su caso.
Entre tiras y aflojas, recuerdan, llevan ya cuatro años arrastrando este problema, con las posibilidades de remodelación de una de sus sedes, paralizadas.
En tales circunstancias, se han planteado incluso la posibilidad de cerrar un negocio, el de la venta de repostería, bombones licores y productos artesanos, que únicamente funciona a pleno rendimiento durante los meses de verano, mientras que el resto del año es prácticamente temporada baja.
La empresa Casal Cotón da trabajo a entre cuarenta y ochenta personas, según la época del año, y señalan que con la remodelación de la sede prevista se podría incrementar esta cifra.
